Boleto de compraventa vs. escritura: qué es cada uno y cuándo se firma
Es uno de los puntos que más confunde a quien compra una propiedad por primera vez en Argentina: ¿el boleto de compraventa no es ya una compra? ¿Para qué hace falta después una escritura? La respuesta corta es que son dos pasos distintos del mismo proceso, y cada uno cumple una función que el otro no reemplaza.
El boleto de compraventa
Es un contrato privado entre comprador y vendedor donde se fijan las condiciones de la operación: precio, forma de pago, plazos, y el compromiso de ambas partes de llegar a la escritura. Suele firmarse cuando ya se acordó el precio y se entrega una seña o un adelanto — es el momento en que la operación queda "cerrada" en los hechos, aunque todavía no haya cambiado el dueño registral.
El boleto no transfiere la propiedad. Da derechos y obligaciones entre las partes (por ejemplo, el comprador puede reclamar si el vendedor se arrepiente), pero quien figura como dueño ante el Registro de la Propiedad Inmueble sigue siendo el vendedor hasta que se firma la escritura.
La escritura
Es el acto formal, realizado ante un escribano público, que efectivamente transmite el dominio de la propiedad. Se inscribe en el Registro de la Propiedad Inmueble y es recién ahí cuando el comprador pasa a ser el dueño reconocido legalmente frente a cualquiera, no solo frente al vendedor.
Antes de escriturar, el escribano hace un estudio de títulos: verifica que la propiedad esté libre de deudas, embargos o inhibiciones, y que quien vende realmente tenga la capacidad de hacerlo. Es una de las razones por las que conviene elegir un escribano de confianza y no apurar este paso.
Por qué no alcanza con uno solo
- El boleto sin escritura deja al comprador en una posición más débil frente a terceros (por ejemplo, si el vendedor tuviera una deuda y le embargaran la propiedad antes de escriturar).
- La escritura sin un boleto previo es menos común porque en la práctica casi siempre hay un período entre acordar la operación y coordinar la firma final ante escribano — ese período es el que cubre el boleto.
- El tiempo entre uno y otro varía mucho: puede ser de semanas a varios meses, según créditos hipotecarios, trámites o documentación pendiente.
Este artículo es informativo y general. Cada operación inmobiliaria tiene sus particularidades — la recomendación siempre es contar con un escribano y, si hace falta, un abogado que revise tu caso puntual antes de firmar cualquier documento.
